Bodegas Alión

Alión, cuyo nombre hace referencia al concejo leonés en el que nació el patriarca de la familia Álvarez, está  situada a escasos 15 kilómetros de la casa madre y en una situación muy similar, entre el curso del Duero y la carretera de Valladolid a Soria, en las inmediaciones de la capital vitivinícola de la Ribera, Peñafiel.

Si bien las primeras cosechas de este vino se elaboraron en las instalaciones de Vega Sicilia se aplicó una nueva filosofía a un vino que no podía quedar como el «hermano pequeño» del gran vino mítico, sino que tenía que ser capaz de volar por sí mismo y demostrar las virtudes de terruño, climatología y variedad propias de la Ribera del Duero.

Esta nueva bodega comenzaría su andadura de vinificación en la cosecha de 1993 con un tope de producción de 350.000 botellas. Esta cifra oscila en virtud de las posibilidades que dan las características de cada añada; sería la del 96 cuando se fue aproximando la cifra, se alcanzó una producción de 310.000 botellas, merced a las bondades de la añada y a que entraron en producción las nuevas plantaciones de viñedo. Las uvas de estas plantaciones, como norma inapelable de calidad de la casa, no podían formar parte de ningún vino de la propiedad hasta haber cumplido los diez años de antigüedad.

En principio, la apuesta ya estaba en marcha y con excelentes resultados, pero en este sector, y en aquella época, en la que el vino español empezaba a ocupar un puesto notorio de calidad en un mundo cada vez más global, parar de pronto creyendo que ya estaba todo hecho, conllevaba el riesgo de «morir de éxito». En Alión eran conscientes y en el año 2000 se acomete una remodelación en las bodegas. Tras los excelentes resultados obtenidos en Vega Sicilia con la fermentación en depósitos de roble, deciden trasladar esta práctica también a Alión, y los resultados comienzan a ser evidentes con la cosecha de 2001.